El presidente Javier Milei, mediante un decreto de necesidad y urgencia (DNU), asignó una partida presupuestaria de 100 mil millones de pesos de carácter reservado a la recientemente reinstaurada Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Esta decisión se tomó tras la disolución de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), con la SIDE ahora dependiendo directamente de la Presidencia.
El DNU justifica esta asignación argumentando la necesidad de reorganizar el Sistema de Inteligencia Nacional y garantizar el funcionamiento adecuado de sus organismos. Los fondos, cuyo destino específico no será público, están destinados a facilitar esta transición y operatividad sin rendición de cuentas pública para preservar la naturaleza de las tareas de inteligencia