22 de septiembre de 2025

El Ejecutivo eliminó retenciones a los granos hasta el 31 de octubre, pero la medida es vista como un parche desesperado para captar dólares en plena crisis.

El Gobierno nacional anunció la eliminación de las retenciones a todos los granos hasta el próximo 31 de octubre, en una medida que busca acelerar la liquidación de divisas y engrosar las reservas del Banco Central. Sin embargo, lejos de ser una estrategia sólida, distintos analistas la interpretan como un parche desesperado en medio de la crisis cambiaria.

El vocero presidencial, Manuel Adorni, justificó la decisión señalando que se trata de un incentivo al sector agroexportador. Pero en realidad, la medida tiene un fuerte componente de coyuntura política y económica, ya que su vigencia será de apenas seis semanas o hasta alcanzar un monto liquidado de US$ 7.000 millones.

“La vieja política busca generar incertidumbre para boicotear el programa de gobierno. Al hacerlo castigan a los argentinos: no lo vamos a permitir”, declaró Adorni, aunque el propio oficialismo sabe que depende del campo para sostener las reservas.

Un beneficio fugaz al campo

El Gobierno asegura que con esta decisión busca brindar previsibilidad, pero lo cierto es que sacrifica recaudación fiscal en un contexto de ajuste y sin un plan claro para el mediano plazo. Para muchos, se trata de un “manotazo de ahogado” que apuesta a que los productores liquiden granos guardados por un valor cercano a US$ 10.000 millones, sin ofrecer garantías sobre qué ocurrirá después del 31 de octubre.

Incluso el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, expresó reparos:

“Apoyamos toda medida que implique eliminar las retenciones aunque sean temporales. Falta ver los detalles de la forma de operar y cuándo se hará efectivo”.

Un programa sin rumbo

Mientras el oficialismo insiste en que la eliminación de retenciones es una señal positiva, crecen las dudas sobre la sustentabilidad del programa económico. Lo que se presenta como una medida de incentivo es, en realidad, un pago adelantado para conseguir dólares hoy, sin resolver los problemas estructurales de fondo.

El resultado: más incertidumbre para el mercado, beneficios fugaces para el agro y un Estado debilitado en su recaudación, que deberá afrontar los costos cuando el plazo excepcional llegue a su fin.