Una investigación judicial permitió desarticular una sofisticada maniobra de fraude informático que afectó al Bingo Quilmes, donde dos hombres lograron retirar de manera ilícita más de 11 millones de pesos mediante la manipulación de sistemas de pago digitales.
La pesquisa fue encabezada por el fiscal Ariel Rivas, titular de la Unidad Fiscal N.º 1 de Quilmes, especializada en delitos de extorsión, estafas y defraudaciones en entornos digitales. La investigación contó con la coordinación del ayudante fiscal Leandro Montejo y la secretaría a cargo de Gisela Gorosito.
Cómo funcionaba la maniobra
Según se desprende del expediente judicial, los sospechosos se presentaban en la sala de juegos y escaneaban con un teléfono celular el código QR de las terminales para cargar créditos en las máquinas tragamonedas.
Sin embargo, mediante una manipulación técnica del código, lograban que el sistema acreditara el dinero de forma inmediata en la máquina de juego, mientras que la aplicación de pago utilizada nunca llegaba a descontar el monto de sus cuentas personales.
Esta irregularidad generaba una falla de sincronización entre los sistemas. Mientras que el sistema administrativo del bingo registraba la operación como rechazada o sin fondos, la terminal ya había validado el crédito, permitiendo a los jugadores utilizar ese saldo virtual para apostar y luego cobrar premios legítimos.
De acuerdo con la investigación, los imputados repitieron esta maniobra en al menos 13 oportunidades distintas, logrando cobrar premios por un total cercano a los 11.600.000 pesos antes de ser detectados.
Investigación tecnológica
El avance de la causa fue posible gracias al trabajo conjunto con la División CiberCrimen AMBA Sur de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que realizó tareas de campo y análisis de información digital.
Para reconstruir la operatoria, los investigadores utilizaron el software de inteligencia criminal i2 Analyst’s Notebook, desarrollado por IBM, que permitió analizar grandes volúmenes de datos y establecer vínculos temporales y geográficos entre los sospechosos y las transacciones registradas.
Allanamientos y secuestro de dispositivos
Con las pruebas reunidas, la Justicia ordenó una serie de allanamientos en distintos domicilios vinculados a los acusados. Durante los procedimientos se identificó a los presuntos responsables y se secuestraron teléfonos celulares, computadoras y otros dispositivos electrónicos que ahora serán sometidos a peritajes informáticos.
Los sospechosos quedaron formalmente imputados por defraudación informática mediante la manipulación de un sistema informático. En paralelo, la investigación continúa abierta para determinar si la misma modalidad fue utilizada en otros establecimientos o si participaron más personas en la maniobra delictiva en Quilmes.