La reforma laboral impulsada por el Gobierno fue convertida en ley en el Senado, en una sesión atravesada por fuertes cruces entre el oficialismo y la oposición. La discusión se dio luego de que también se aprobara la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años, en una jornada parlamentaria de alto voltaje político.

Desde el entorno del presidente Javier Milei celebraron la sanción como un paso clave dentro del programa de “modernización” del mercado de trabajo, al considerar que la norma aportará mayor previsibilidad y fomentará la generación de empleo formal.

Sin embargo, desde el interbloque Justicialista las críticas fueron contundentes. La senadora riojana Florencia López cuestionó con dureza la iniciativa al sostener que el oficialismo utiliza distintos argumentos para avanzar sobre derechos.

“Pusieron la excusa de la producción para quitar el agua de los glaciares; la excusa de la seguridad para meter a los chicos presos y hoy ponen la excusa de la creación de trabajo para eliminar todos y cada uno de los derechos de los trabajadores”, afirmó.

En la misma línea, el jefe del bloque Justicialista, José Mayans, calificó el proyecto como “una ley gorila hecha por gorilas para afectar duramente al trabajador, al jubilado y al pensionado argentino”.

Durante su discurso de cierre, el legislador formoseño denunció un “tratamiento exprés de una ley que afecta a 20 millones de personas” y anticipó que la norma “va derecho al conflicto judicial”.

“Nació mal y termina mal”, sostuvo, al tiempo que consideró que se trata de “un proyecto inconsulto, hecho por estudios de abogados de empresarios que están en contra de los derechos de los trabajadores”.

Mayans también apuntó contra el Fondo de Asistencia Laboral, al que definió como “un robo a cara descubierta a los jubilados y pensionados”, y aseguró que la ley “es abiertamente inconstitucional porque vulnera el artículo 14 bis de la Constitución” y “rompe el principio protectorio”.

“Es una ley anti trabajador. ¡Que dejen de mentir! ¡Perjudica terriblemente al trabajador!”, exclamó.

En contraste, la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, defendió la reforma y cuestionó a gestiones anteriores al afirmar que “en nombre de los trabajadores se mandó a miles y miles a la informalidad”.

“Eso es una estafa moral que nosotros vamos a intentar corregir con esta ley, para darle previsibilidad a las empresas y a los trabajadores”, señaló.

Además, sostuvo que la reforma “envía señales claras” hacia el exterior y afirmó que la Argentina “quiere volver a crecer” tras más de una década de estancamiento.

“Queremos que los derechos de los trabajadores no sean propiedad de una casta, de un grupo. Hoy los trabajadores quieren trabajar con más libertad”, concluyó antes de la votación que convirtió la iniciativa en ley.