La medida, firmada por Donald Trump, busca proteger los ingresos derivados de la venta de crudo venezolano depositados en cuentas del Departamento del Tesoro, evitando que acreedores privados o demandas judiciales puedan embargar esos fondos, y refuerza la política estadounidense en torno a Venezuela.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva este 9 de enero que declara el estado de emergencia nacional para proteger los ingresos petroleros de Venezuela que se encuentran depositados en cuentas del Departamento del Tesoro de EE. UU.. La decisión fue difundida oficialmente por la Casa Blanca en una hoja informativa publicada con el texto de la medida.
La orden establece que estos recursos —definidos como “Foreign Government Deposit Funds” (fondos de depósito de gobiernos extranjeros), que incluyen los ingresos por la venta de petróleo y diluyentes venezolanos— son considerados propiedad soberana de Venezuela, pero bajo custodia estadounidense, y por lo tanto no pueden ser objeto de embargo, incautación, ejecución judicial o reclamo privado sin autorización expresa.
Claves de la emergencia y el blindaje
- Protección legal: La orden prohíbe cualquier adjunción, sentencia, gravamen o proceso judicial sobre estos fondos, declarando esas acciones “nulas y sin efecto”.
- Custodia del Tesoro: El Tesoro de EE. UU. mantendrá los fondos bajo su custodia en un rol no comercial, y su uso dependerá de decisiones del Secretario de Estado conforme a los intereses de política exterior.
- Justificación de seguridad: Trump argumenta que permitir embargos o procesos judiciales sobre estos recursos podría perjudicar la seguridad nacional de EE. UU., socavar sus objetivos de estabilidad política y económica en Venezuela y facilitar influencias de actores adversos en la región.
La orden fue emitida bajo la autoridad de leyes estadounidenses como el International Emergency Economic Powers Act y el National Emergencies Act, utilizados para declarar situaciones extraordinarias que afectan la política exterior y seguridad nacional.
Contexto y efectos
La medida llega en un contexto de alta tensión tras las recientes acciones de Washington en Venezuela y el control que Estados Unidos ha establecido sobre parte de la industria petrolera venezolana tras la captura de Nicolás Maduro y acuerdos energéticos anunciados por la Casa Blanca. Se espera que esta orden impida que litigios acumulados o reclamos privados por deudas venezolanas puedan reducir o redirigir el dinero obtenido por la venta de crudo, que ahora queda protegido para fines de política exterior y estabilidad regional bajo el control de EE. UU.
Mientras el Ejecutivo estadounidense afirma que la medida busca reforzar la estabilidad y promover objetivos diplomáticos, críticos señalan que también reafirma la influencia de EE. UU. sobre los recursos energéticos de Venezuela en medio de un escenario de alta controversia geopolítica.