El gobierno de Javier Milei ejecutó un brutal recorte en el Instituto Nacional del Cáncer (INC), eliminando el Programa Nacional de Cuidados Paliativos, clave en la atención de pacientes oncológicos. La medida dejó sin acceso a opioides esenciales, como morfina y metadona, y redujo drásticamente el personal médico especializado, afectando directamente a miles de personas que dependen del sistema público de salud.
Creado en 2016, el programa garantizaba el tratamiento del dolor en las provincias más vulnerables y la formación de profesionales en cuidados paliativos. Ahora, de ocho especialistas, solo permanecen dos.