El Presidente defendió el rumbo económico y atribuyó la caída de la actividad a los cambios estructurales del modelo. Sus declaraciones se produjeron después de la baja del 0,6% del PBI en el segundo trimestre y de la caída del 2,9% del EMAE en julio.
El presidente Javier Milei negó que la Argentina esté atravesando una recesión y sostuvo que la economía transita una “desaceleración del ritmo de expansión”, en medio de los últimos datos oficiales que mostraron una contracción de la actividad.
Durante una entrevista televisiva con LN+, el mandatario aseguró que la economía se encuentra atravesando un proceso de transformación estructural y sostuvo que, en ese contexto, existen sectores que se contraen mientras otros continúan expandiéndose.
“Cuando hay cambios estructurales hay algunos sectores que se contraen y otros que se expanden”, planteó Milei, quien también cuestionó la lectura de algunos indicadores económicos.
El Presidente señaló además que, tomando el último semestre, la actividad económica registró una expansión del 1,7% respecto del semestre anterior, argumento que utilizó para rechazar la caracterización de la situación como una recesión.
El dato del INDEC que encendió las alertas
Las declaraciones se produjeron pocos días después de que el INDEC informara una fuerte caída del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE).
En julio, la actividad económica se contrajo 2,9% respecto de junio en la medición desestacionalizada y cayó 1,4% en comparación con julio de 2025. Se trató de una de las mayores bajas mensuales de los últimos años.
El deterioro se sumó a la caída registrada durante el segundo trimestre. El PBI había retrocedido 0,6% entre abril y junio frente al primer trimestre de 2026, aunque todavía mostraba una expansión interanual del 2%.
El segundo trimestre también mostró una disminución del consumo privado y de la inversión. El consumo privado cayó 2,4% frente al período anterior, mientras que el consumo público retrocedió 2,3% y la inversión bajó 0,8%. Las exportaciones, en cambio, crecieron 2,5%.
Milei cuestionó la medición desestacionalizada
Uno de los argumentos centrales del Presidente fue su cuestionamiento a la forma en que se interpretan los datos desestacionalizados.
Milei sostuvo que estos indicadores se construyen tomando como referencia el comportamiento histórico de la economía y consideró que pueden presentar dificultades para reflejar adecuadamente períodos de fuertes transformaciones estructurales.
“Usted fecha una recesión cuando tiene dos trimestres consecutivos de caída”, afirmó durante la entrevista.
En ese sentido, planteó que la economía argentina está atravesando modificaciones profundas en su estructura productiva y que los cambios en los sectores pueden generar resultados diferentes entre las distintas ramas de actividad.
Industria y comercio volvieron a retroceder
Los datos del INDEC muestran que la desaceleración no fue homogénea.
En julio, ocho de los 15 sectores relevados por el EMAE registraron caídas interanuales. Entre los principales retrocesos aparecieron el comercio mayorista y minorista, con una baja del 5,1%, y la industria manufacturera, que disminuyó 4,6%.
También mostraron resultados negativos la construcción y la intermediación financiera, entre otras actividades.
En sentido contrario, siete sectores registraron crecimiento. La pesca presentó una expansión interanual excepcional, mientras que la minería y la agricultura también exhibieron variaciones positivas.
Esta diferencia entre sectores constituye uno de los elementos utilizados por el Gobierno para sostener que el comportamiento de la economía responde a una transformación de la estructura productiva y no necesariamente a una contracción generalizada.
Qué significa hablar de recesión
La discusión se concentra ahora en determinar si la caída del segundo trimestre puede prolongarse durante el tercero.
El retroceso del PBI entre abril y junio constituye una primera contracción trimestral. Sin embargo, para hablar de una recesión técnica bajo la definición habitual utilizada en el análisis económico se necesitan dos trimestres consecutivos de caída.
Por ese motivo, los datos oficiales de agosto y septiembre serán determinantes para conocer si el tercer trimestre terminó nuevamente en terreno negativo.
El dato de julio, por sí solo, no permite establecer esa condición: el EMAE es un indicador mensual de actividad y no equivale directamente al resultado trimestral del PBI.
Las proyecciones privadas también fueron revisadas
El debate se produjo además después de que JP Morgan revisara a la baja su proyección de crecimiento para la Argentina durante 2026.
La entidad proyectó una contracción de la actividad durante el tercer trimestre a una tasa anualizada del 4%, equivalente a una baja cercana al 1% frente al trimestre anterior, y redujo su estimación de crecimiento anual para la Argentina al 1,5%.
Estas proyecciones no constituyen datos oficiales y deberán contrastarse posteriormente con las estadísticas que publique el INDEC.
El Gobierno sostiene el rumbo económico
Milei rechazó que la desaceleración de la actividad implique la necesidad de modificar el programa económico y volvió a defender la apertura de la economía y la eliminación de mecanismos de protección para determinados sectores.
El Presidente también cuestionó a quienes reclaman un tipo de cambio más alto. Según su interpretación, una suba del dólar implicaría una reducción de los salarios medidos en moneda estadounidense.
De esta manera, el Gobierno sostiene que la economía atraviesa una etapa de transformación y que los resultados negativos observados en determinadas ramas deben interpretarse dentro de ese proceso.
Los próximos datos de actividad serán claves para determinar si la caída registrada durante el segundo trimestre y el fuerte retroceso de julio fueron movimientos transitorios o si marcan el inicio de una contracción más prolongada.