El gobierno de Javier Milei ha profundizado su «hachazo» a la educación pública, reduciendo la inversión en el sector en un 40 % durante 2024, un ajuste significativamente mayor al que sufrieron otras áreas del Estado. Este recorte, el más profundo desde 1992, afectará tanto a la educación primaria y secundaria como a las universidades, aunque el impacto más grave lo sentirán las escuelas. Para 2025, se prevé que la inversión siga cayendo, poniendo en riesgo la calidad educativa y el acceso a los recursos necesarios.
Los números del ajuste
Un informe del economista del Conicet Javier Curcio y las economistas Leyre Sáenz Guillén y María Sol Alzú, del Observatorio de Argentinos por la Educación, reveló que la inversión en educación básica fue la más golpeada por el ajuste. En el último año, la infraestructura y equipamiento escolar cayó un 64 %, la formación docente y tecnológica un 57 %, y las becas a estudiantes un 54 %. Además, la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente en 2024 agrava aún más la situación de los docentes.
El recorte no solo afectó a la educación básica, sino que también golpeó a las universidades, aunque en menor medida. La inversión en educación superior cayó un 30 %, mientras que la educación primaria y secundaria sufrió un ajuste aún mayor, exponiendo la desigualdad en la distribución de los recursos.